Los planes de inversión a largo plazo

Para hablar de inversión primero debemos hablar de la diferencia entre ahorrar e invertir. Ahorrar es reservar parte de tus ingresos para posibles contingencias, ya sea bien para emergencias o para satisfacer necesidades u objetivos futuros. Invertir es sacar un beneficio a esos ahorros, dando tiempo al capital invertido para generar un interés a largo plazo.

Tras esta definición radica la importancia de comenzar a invertir desde joven. Trabajar este buen hábito desde edades tempranas impulsará el beneficio obtenido en tu capital futuro. Ya que mientras antes se comienza a rentabilizar los ahorros, más intereses se obtienen y por tanto al final se consigue aumentar el capital total.

La importancia de invertir en un mundo globalizado

Los fenómenos demográficos, que afectan hoy en día a la sociedad, también hacen plausible la necesidad de invertir en productos a largo plazo. El decrecimiento de la natalidad, junto con el crecimiento de los pensionistas y una mayor esperanza de vida, provocan que el sistema de pensiones actual decaiga y no pueda garantizar el mantenimiento de las futuras generaciones que hoy son los que sostienen el sistema de jubilación garantizado por el gobierno.

Toda esta situación deriva en una bajada a largo plazo de las pensiones públicas y por tanto en la necesidad de ahorrar para el futuro. No tan solo para llevar una vida tranquila, sino también para conseguir una estabilidad económica tras la jubilación.

Invertir en el momento adecuado

Una pregunta habitual es ¿cuándo empezar a invertir?. Con este panorama la respuesta es clara, cuanto antes mejor. Se puede ver que lo importante no radica en la cantidad de la inversión sino en el momento de hacerlo. Ya que mientras antes se empiece a rentabilizar los ahorros, se cuenta con más opciones beneficiosas para ese dinero a largo plazo.

Otro aspecto clave que se debe tener en cuenta es el momento de la inversión, mientras antes se empiece a invertir el esfuerzo económico quedará más diluido en el tiempo. Asegurando al inversor, poder hacer frente a sus necesidades presentes y futuras. Con mayor tiempo de ahorro y un capital menor mensual, se puede acabar consiguiendo más patrimonio a largo plazo; siempre y cuando empecemos desde que se empieza a cotizar.